El positivismo "ilustrado" del siglo XIX tendió a considerar el fenómeno
religioso como un hecho condicionado culturalmente por la cultura
pre-moderna que acompañó la historia humana durante los largos siglos
previos a la irrupción de la conciencia "ilustrada". Como si el hombre
fuera un ser "ateo por naturaleza", pero "culturalmente religioso". Sin
embargo, el hecho religioso se resistió y sigue resistiéndose
porfiadamente a tal reduccionismo y las vueltas de la misma vida
ilustrada parecen indicar un resultado exactamente inverso, al constatar
que quizá el ser humano sea un "animal religioso por naturaleza",
aunque a veces pueda resultar "culturalmente ateo". Bentué, Antonio - Dios y Dioses: Historia religiosa del hombre
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